dissabte, 31 de gener del 2009

MÈXIC 68

Lemas estudiantiles en México, 1968

-Mi nombre, ofendido. Mi apellido, humillado. Mi estado, la rebeldía.
-Por un presidente que no use corbata.
- EL poder a las gordas.
-La ley es ilegal
-Todos nacimos el dos de octubre
-¡Aguas con el Reformismo!
-La revolución no se hace en la cafetería
-¿Están ustedes fuera de las instituciones? ¡Tanto mejor!
-Ché: dudo de tu muerte diariamente, pero no dudo de tanta muerte diaria.
-Me he superado. Ya no veo televisión.
-Se invita cordialmente a todos los compañeros de esta Facultad al striptease mental que nos aguarda en la autogestión.
-Los exámenes no me beneficiarán. La libertad, sí.
-En cada estudiante duerme un monstruo, El problema es desatarlo.
-Si tus ideales valen lo que un título, tú no v
ales ni la pintura que estoy usando. ¿Y ahora qué?

LA LITERATURA I ELS DESAPAREGUTS

México 1968 ¿Qué estaba haciendo?
El poeta y ensayista mexicano David Huerta, quien vivió en carne propia los sucesos del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, indica que como en toda tragedia en la que hay personas desaparecidas, la literatura ha servido para dar voz a éstas.

Mié, 01/10/2008 - 10:15
México.- La vida en México y en varias partes del mundo no volvió a ser la misma a partir de 1968. El movimiento estudiantil provocó cambios que no sólo impactaron en lo social, sino que impulsó con más fuerza una revolución artística que había iniciado a principios de la década de los 60.

El ejemplo, dice el filósofo estadounidense Noell Carroll, es que el arte de vanguardia de finales de los años 50 y principios de los 60 profetizó muchos de los temas políticos que sucederían a finales de esa década.

Es decir, se comenzaron a hacer obras que proponían la integración del arte y la sociedad, eliminaban la división entre el arte y la vida cotidiana y también hablaban de igualdad y de la disolución de distintas jerarquías.

Carroll, teórico de la Universidad de Temple, Filadelfia, señala que tras la Segunda Guerra Mundial el arte era muy formal. Por ello, el arte de los 60 atacó ese tipo de formalismo e hizo teóricamente posible que el arte fuera político, que no se preocupara sólo por sus propios temas, sino que fuera parte de la vida misma.

"En los movimientos de la vanguardia vemos una expresión simbólica de esta energía que va a emparejar y que animaría los movimientos de la democracia a finales de los años 60", señala.

El poeta y ensayista mexicano David Huerta, quien vivió en carne propia los sucesos del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, indica que como en toda tragedia en la que hay personas desaparecidas, la literatura ha servido para dar voz a éstas.

Destaca por ejemplo los trabajos de escritores como Joseph Conrad, Ryszard Kapuscinski, Michael Ondaatje y Sergio González Rodríguez, entre otros, donde los muertos se despliegan en las entre líneas y silencios de las narraciones.

"El trabajo de ellos consiste en dar voz a los desaparecidos, no concibo para la literatura una tarea más noble, más radical y esperanzadora", dijo el poeta, quien fue brigadista de la Preparatoria 6, durante el citado movimiento.

Al reflexionar acerca del contexto en que sucedió el movimiento de 1968 en México, el investigador de la UNAM, Daniel Cazés, recordó que en ese año en el país alcanzó su apogeo la política del desarrollo estabilizador encaminada a acelerar la industrialización y a elevar las tasas de crecimiento económico.
Impulsó el 68. dos. económico.

Además, el gasto público favorecía las ganancias privadas y se habían reducido las inversiones estatales en el campo y las destinadas al llamado "bienestar social".

"Pese a que lo queríamos todo y de inmediato, pese a que casi aceptamos ser exterminados, pese a que nuestra movilización fue derrotada con las armas, el terror y la cárcel, las generaciones de 1968 han contribuido a que se estructuraran nuevas formas de relación política, artística y cultural", aseguró.

"Los movimientos universitarios han sido una de las vías culturales necesarias para instaurar y desarrollar la secularización del conocimiento para establecer y preservar la autonomía del trabajo intelectual respecto de los poderes políticos y religiosos, y para flexibilizar el conjunto de las relaciones políticas".

Los movimientos universitarios, abundó Cazés, adquieren trascendencia cuando hacen eco de malestares sociales, los reflejan, estimulan las reflexiones de sus causas y proponen soluciones.

Su importancia es mayor si en ellos se reconocen fuerzas sociales dispares y dispersas porque entonces llegan a anticipar otros movimientos sociales y cambios sociales en diversos tipos de relaciones.

LA COMMEMORACIÓ MEXICANA

México conmemora la masacre estudiantil de 1968 que cambió la historia del país
1 de Octubre de 2008 a las 17:16 por EJU
MEXICO (CORRESPONSAL)

México no volvió a ser igual después del 2 de octubre de 1968. Hoy hace 40 años, centenares de estudiantes que se manifestaban pacíficamente fueron acribillados por el Ejército en la Plaza de las Tres Culturas, en el barrio de Tlatelolco. La matanza fue un parteaguas en la historia de México, la dictadura encubierta quedó herida de muerte.

Al igual que la masacre de Tlatelolco marcó un antes y un después en la historia del país, los atentados narcoterroristas del 15 de septiembre que causaron ocho muertos en la plaza mayor de Morelia (capital de Michoacán) repleta de gente que celebraba la fiesta de la independencia, abren también un nuevo capítulo en la historia de México. Hasta ahora, el tema del narcotráfico se había concentrado en la disputa por territorios, primero entre las propias bandas de mafiosos y, en el último año y medio, entre los grandes capos y los órganos del Estado. Es una guerra que el gobierno tiene que dar, pero hasta hace 15 días no había involucrado más que a narcotraficantes, policías y soldados. Las granadas de Morelia cambian el escenario: por primera vez, el narcotráfico ataca a la sociedad en su conjunto, por primera vez el crimen organizado desafía al Estado. Para quienes pretendían que el combate a los carteles de la droga era una disputa innecesaria que inició el gobierno del presidente Calderón para ganar popularidad, ya asumen que, en este momento, la seguridad nacional es la que está en cuestión. Un par de granadas lo cambiaron todo, sembrando por el país temor, intranquilidad, desasosiego, miedo, o como quiera llamarse.

Tlatelolco y Morelia ha unido a los mexicanos en el dolor por los muertos inocentes y en la indignación por la impunidad que disfrutan los autores de tantas muertes. Tlatelolco se mantuvo por mucho tiempo en la oscuridad, la búsqueda por saber la verdad sigue sin respuesta. Una investigación realizada durante cuatro años por un fiscal especial designado por el gobierno del presidente Vicente Fox (2000-2006) quedó inconclusa y en entredicho. El ex presidente Luis Echeverría, ministro de Gobernación cuando se produjo la matanza, sigue disfrutando de su riqueza mal ganada en el sur de la capital.

Estudiantes y sociedad conmemorarán hoy con una marcha por las calles de la capital mexicana el 40 aniversario de aquella matanza atroz; asimismo, se han programado actividades culturales como exposición de carteles, videos, fotos, recitales. En la Plaza de las Tres Culturas se expresarán las voces del 68 en un gran concierto.

La escritora Elena Poniatowska, autora del libro “La noche de Tlatelolco”, comenta que el impacto de la matanza estudiantil "sigue siendo enorme en México, aquellas muertes fueron la semilla para lograr el cambio democrático".

Diez días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Ciudad de México de 1968, unos 15.000 jóvenes reunidos en la Plaza de las Tres Culturas, en el barrio de Tlatelolco, que habían acudido en demanda de democracia, justicia y libertad, fueron reprimidos a balazos cuando esperaban escuchar a los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga, que coordinaba el movimiento estudiantil nacido en julio anterior tras las agresiones de la policía a escuelas cercanas a otra plaza, la de la Ciudadela.

Cuando ya se había hecho un llamamiento para que después del mitin “regresen a sus casas”, suspendiendo una marcha hasta el Politécnico para no irritar al ejército -que ya estaba en las inmediaciones-, desde un helicóptero fueron lanzadas luces de bengala como señal para que, francotiradores ajenos a los universitarios -pero no al poder-, emboscados en el edificio Chihuahua, comenzaran a disparar contra los jóvenes reunidos en la plaza, hasta donde ya habían penetrado las fuerzas militares.

El desenlace es conocido: cientos de muertos, lesionados, detenidos y desaparecidos; un grupo paramilitar con guante blanco en una mano -el Batallón Olimpia-, que quedó en la impunidad; el fin del movimiento estudiantil y el nacimiento de la tentación guerrillera que dio origen a la guerra sucia, con más muertes y más represión.

CRONOLOGIA 2

1962

-Contubernio de Munich
-París proclama la independència d'Algèria
-Crisi dels mísils.

*Concili Vaticà II
*L'esperit del temps, d'Edgar Morin.
*Nosaltres els Valencians, de Joan Fuster, inaugura edicions 62
*Bob Dylan enregistra el seu primer disc.

+John Gleen fa el vol orbital al voltant de la terra.

1963

-La guàrdia civil mata el guerriller "Caracremada".
-Kennedy és assassinat a Dallas.

*Discurs de Martin Luther King a Washington.
*Gran marxa sobre Washingto d'Agost per la igualtat dels drets cívics i contra la discriminació racial.
*El Guepard, de Luchino Visconti
*Primer disc dels Rolling Stones.

1964

-Organització per a l'Alliberament de Palestina.
-Nelson Mandela condemnat a la perpètua.

*Neix el diari Tele-eXprés
*Neix la minifaldilla.
*Mary Poppins

+Metadona.
+Grans inundacions a Venècia.

1965

-Comencen els bombardejos de les tropes americanes sobre el Vietnam del Nord.
-L'abat Escarré es expulsat per les seves activitats catalanistes.
-Hassan Ii restableix la monarquia absoluta al Marroc.
-Govern socialista i islàmic a Algèria amb un cop d'Estat.

*Malcom X és assassinat a Nova York.
*Escola de mestres Rosa Sensat
*Cuadernos de cultura ibérica, a París.
*Pierrot le fou de Jean Luc Godard.

+Apagada de corrent elèctrica més important de la història, el 9 de novembre, 30 milions de persones sense llum als EUA i Canadà

CRONOLOGIA

Primeres aportacions a la cronologia de l'època, de forma molt resumida.

1960
-Acord de Cuba amb la URSS, comença l'embargament.
-Kennedy és elegit president dels EUA.
-Madagascar, Costa d'Ivori i Mali aconsegueixen la Independència.

*Manifest per la llengua catalana.
*The Beatles fa la primera actuació en públic.
*La dolce vita, de Federico Fellini.

+Primer assaig atòmic al sud d'Algèria.

1961
-Badia de Cochinos.
-Construcció del Mur de Berlín.

*Fundació d'Òmnium Cultural.
*Neix la Nova Cançó.
*West Side Story.

+Iuri Gagarin fa la primera volta a la terra.

dimarts, 27 de gener del 2009

EL DOCUMENTAL DE VILLORO

Els escriptors tenen moltes maneres d'implicar-se en el seu temps. No només a través de llibres. Aquí teniu el documental sobre la matança mexicana fet el 2008 per l'escriptor Juan Villoro. És molt bo. Si no us funcionen els enllaços, podeu anar al you toube i posar en el cercador DISCOVERY México 1968


http://es.youtube.com/watch?v=hN7qbwumb3o

http://es.youtube.com/watch?v=3tSM-lwtUSA

http://es.youtube.com/watch?v=Dl6NE6wz-Os

http://es.youtube.com/watch?v=yrUiCbOhzAE

http://es.youtube.com/watch?v=qx-YQJvWSpI

http://es.youtube.com/watch?v=DcPRFHsujG0

MÈXIC 68

Continuam amb Mèxic. En els tres enllaços que hi ha aquí trobareu un enllaç que permet accedir a alguns documents desclassificats nordamericans (primer enllaç, en anglès). El segon permet veure imatges duríssimes que es varen recuperar més de trenta anys després. I en el tercer us podeu davallar el llibre de Sergio Aguayo "Los archivos de la violencia" (300 pàgines en PdF molt aclaridores).

També us deixo dos textos molt interessants que lliguen el 68 mexicà amb els altres 68 i un altre que mostra com afectà el 68 de cap endavant.


http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB99/

http://www.camacho.com.mx/tlatelolco68/indice.html

http://www.sergioaguayo.org/contenido.php?id_seccion=252&id_contenido=159&nombre=DESCARGUE%20GRATIS%20EL%20LIBRO%20AGOTADO:%201968:%20Los%20archivos%20de%20la%20violencia



Vanguardia de la Universidad

Elena Poniatowska

Tlatelolco para universitarios


El año 1968 fue de Vietnam, de Biafra, del asesinato de Martin Luther King, del de Robert Kennedy después del de John F. Kennedy, su hermano y presidente de Estados Unidos; de la reivindicación del pueblo negro, de los Panteras Negras, del movimiento hippie que llegó hasta la humilde choza de María Sabina, en Huautla de Jiménez, Oaxaca, y sin embargo, para México, 1968 tiene un solo nombre: Tlatelolco, 2 de octubre.

Sal al balcón, bocón,

sal al balcón, hocicón.

Ho Ho Ho Chi Minh

Díaz Ordaz, chin, chin, chin.

Ho Chi Minh, el jefe de la República Democrática de Vietnam, era entonces tan carismático para los estudiantes como el Che Guevara. Ir a Vietnam era cometer genocidio y los estudiantes en Berkeley detenían a los futuros soldados sonriéndoles con una flor en la mano: “Peace and love”.

No sólo eran los estadunidenses los rebeldes; los jóvenes del mundo entero alzaban la mano, algunos con el puño cerrado, otros haciendo la V de la victoria. Tenían mucho que reclamarle a la sociedad. En Europa no había trabajo para los egresados de las universidades; en América, en África, en Asia, en Australia, el rechazo al orden establecido se había generalizado.

“La imaginación al poder”, “Entre más hago la revolución, más ganas me dan de hacer el amor; entre más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución”, “Prohibido prohibir”. Los estudiantes cantaban al son del corrido de Rosita Alvirez: “Año del 68, muy presente tengo yo, en un cuarto de los Pinos, Díaz Ordaz se desbieló, Díaz Ordaz se desbieló”. El gobierno perdía la paciencia: “Reconsideren, vuelvan a clases, agradézcanle al gobierno su paciencia, no se dejen engañar por los agitadores y los profetas de la destrucción”.

En mayo de 1968, en París, el general Charles de Gaulle, el alto héroe de la Segunda Guerra Mundial, fustigó a los estudiantes que levantaron barricadas con las piedras del pavimento, pintaron los muros de la Sorbona y rehusaban entrar a clase. “De Gaulle les dijo que no comprendía que siguieran a un líder judío-alemán, Daniel Cohen-Bendit, apodado Danny el rojo”. Al día siguiente, en una de sus marchas, los estudiantes tomaron la calle repitiendo una y otra vez:

“Todos somos judíos alemanes, todos somos judíos alemanes.”

Si en Francia la falta de oportunidades fue el reclamo, en México creció el rechazo al autoritarismo. Al gobierno del presidente Díaz Ordaz el país se le estaba yendo de las manos y eso en el año de las Olimpiadas. Por primera vez los Juegos Olímpicos se llevarían a cabo en un país de América Latina, el mundo entero tendría los ojos puestos sobre México, pero tras la mampara de los edificios olímpicos seguiría la miseria, la jerarquización de una sociedad hostil a los olvidados de siempre, la crueldad de un gobierno dispuesto a aparentarlo todo.

“No queremos Olimpiadas, queremos revolución. No queremos Olimpiadas, queremos revolución.”

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) protegió a sus estudiantes durante los 146 días del movimiento estudiantil y muchos de ellos hasta durmieron en las aulas con tal de no perder una sola de las asambleas. Ya el 30 de junio de 1968, día en que los soldados derribaron con una bazuka la antigua puerta de San Ildefonso, Javier Barros Sierra izó la bandera a media asta, gesto que le dio todo su valor a la disidencia. “UNAM, territorio libre de América”, decía una voz juvenil amplificada por el micrófono a todas las facultades, y Guillermo Haro, director del Instituto de Astronomía, sonreía. La toma de Ciudad Universitaria en septiembre y la detención de 500 alumnos y maestros conducidos en camiones del Ejército indignó al país. Los estudiantes rodearon a su rector Javier Barros Sierra, quien los defendía confrontando al presidente de la República y al resto del gabinete.

Esta larga marcha (a veces jubilosa, otras aterradora porque había muertos y encarcelados) terminó en la Plaza de las Tres Culturas, el 2 de octubre de 1968, a las seis y diez de la tarde, a manos del Ejército y del Batallón Olimpia, compuesto por hombres vestidos de civil que llevaban un pañuelo o un guante blanco en la mano derecha para identificarse.

En el momento en que un estudiante anunció, a las 6:10, que la marcha al Casco de Santo Tomás del Politécnico se suspendía, en vista de que 5 mil soldados y 300 tanques de asalto tenían rodeada la zona, un helicóptero sobrevoló la plaza y dejó caer tres luces de bengala verde. Se oyeron los primeros disparos y la gente empezó a correr.

–No corran compañeros, no corran, cálmense, son balas de salva.

Muchos cayeron. El fuego cerrado y el tableteo de las ametralladoras convirtieron la Plaza de las Tres Culturas en un infierno. Según la corresponsal del diario Le Monde, Claude Kiejman, el Ejército detuvo a miles de jóvenes a quienes no sólo mantuvo con los brazos en alto bajo la lluvia, sino que humilló bajándoles los pantalones. Algunos golpearon desesperados la puerta de la iglesia de Santiago Tlatelolco:

–Ábrannos, ábrannos –gritaban.

Los franciscanos nunca abrieron.

Ver las imágenes del 68 es darse una idea de la magnitud del peligro. Los soldados le disparaban por detrás a la gente que llegó a los hospitales con heridas en el cuello, la espalda, los glúteos, las piernas. Antonio Carrillo Flores, entonces secretario de Relaciones Exteriores, respondió a la pregunta del regente del 68, Alfonso Coronal del Rosal, acerca del peligro en su oficina de la torre de Relaciones Exteriores, que un hombre quedó muerto sobre su propio escritorio, según relata Raúl Álvarez Garín.

El mismo 2 de octubre, cuando la doctora en antropología Margarita Nolasco logró salir de la plaza, abrió la ventanilla del taxi que la llevaba a su casa y gritó a los peatones en la acera, a la altura de la Casa de los Azulejos:

–¡Están masacrando a los estudiantes en Tlatelolco! ¡El ejército está matando a los muchachos!

El taxista la reprendió:

–Suba usted la ventanilla, señora, porque si sigue haciendo esto, tendré que bajarla del coche.

Él mismo cerró la ventanilla.

La vida seguía como si nada. Margarita Nolasco perdió el control. “Todo era de una normalidad horrible, insultante, no era posible que todo siguiera en calma”. Nadie se daba por enterado. El flujo interminable de los automóviles subiendo por la avenida Juárez seguía su cauce, río de acero inamovible. Nadie venía en su ayuda. La indiferencia era tan alta como la de los rascacielos. Además llovía.

El 3 de octubre de 1968, los periódicos, para colmo, acusaban a los estudiantes: El Día, Excélsior, El Nacional, El Sol de México, El Heraldo, La Prensa, La Afición, Ovaciones minimizaron la masacre. El Universal habló de Tlatelolco como un campo de batalla en el que, durante varias horas, terroristas y soldados sostuvieron un combate que produjo 29 muertos y más de 80 heridos en ambos bandos, así como mil detenidos. Sin embargo, Jorge Avilés, redactor de El Universal, alcanzó a escribir: “Vimos al Ejército en plena acción utilizando toda clase de instrumentos, las ametralladoras pesadas empotradas en una veintena de jeeps, disparaban a todos los sectores controlados por los francotiradores”. Los corresponsales extranjeros se escandalizaron. “Es la primera vez en mi larga trayectoria que veo a soldados disparándole a una multitud encajonada e indefensa”, manifestó Oriana Fallaci.

Dos mil personas fueron arrestadas. Los familiares anduvieron peregrinando de los hospitales a los anfiteatros en busca de sus hijos. En el Campo Militar número uno no cupo un alfiler después de tanto muchacho arrestado. Los periódicos recibieron una orden tajante: “No más información”. Informar era sabotear los Juegos Olímpicos.

El 6 de octubre, en un manifiesto “Al pueblo de México” el Consejo Nacional de Huelga declaró: “El saldo de la masacre de Tlatelolco aún no acaba. Han muerto cerca de 100 personas de las cuales sólo se sabe de las recogidas en el momento: los heridos cuentan por miles”. En Posdata, Octavio Paz recogió el número que el diario inglés The Guardian consideró más probable: 250 muertos.

El periodista José Alvarado escribió: “Había belleza y luz en las almas de los muchachos muertos. Querían hacer de México morada de justicia y verdad, la libertad, el pan y el alfabeto para los oprimidos y olvidados. Un país libre de la miseria y el engaño.

“Y ahora son fisiologías interrumpidas dentro de pieles ultrajadas.

“Algún día habrá una lámpara votiva en memoria de todos ellos.”

A partir de esa fecha, muchos nos dimos cuenta de que habíamos vivido en una especie de miedo latente y cotidiano que intentábamos suprimir, pero había reventado. Sabíamos de la miseria, de la corrupción, de la mentira, de que el honor se compra, pero no sabíamos de las piedras manchadas de sangre de Tlatelolco, de los zapatos perdidos de la gente que escapa, de las puertas de hierro de los elevadores perforadas por ráfagas de ametralladora.

Hoy, en 2007, a 39 años de la masacre, la ventanilla sigue cerrada. Todavía hoy, a 39 años, faltan nombres en la estela del Memorial levantado por el Comité de 1968 que encabeza Raúl Álvarez Garín. Quizá nunca sepamos el número exacto de muertos en Tlatelolco. Sin embargo, resonará en nuestros oídos durante muchos años la pequeña frase explicativa de un soldado al periodista José Antonio del Campo, de El Día:

“Son cuerpos, señor...”

A 39 años, la consigna “Dos de octubre no se olvida” se grita en la marcha en la que participan jóvenes que ni siquiera habían nacido. El Comité del 68 logró llevar al ex presidente Luis Echeverría al banquillo de los acusados y hoy vive preso en su casa. Pero necesitamos que los responsables sean enjuiciados, que la historia de los jóvenes asesinados sea rescatada, necesitamos rendirles homenaje porque a ellos los mataron por creer que podían cambiar al mundo.

La matanza del 2 de octubre es una de las masacres más evidentes de los comienzos del terrorismo de Estado en América Latina. En Argentina los familiares de los desaparecidos persiguen a los culpables, señalan su casa con pintura roja de sangre. En México, no tenemos aún el número exacto de muertos ni hemos enjuiciado a los responsables.

No pretendemos hacer justicia por mano propia, pero señalar a los culpables es la única manera de que la historia no la escriban sólo los poderosos. Es la única forma de hacer más habitable un país, en el que mueren de hambre 5 mil niños al año.

Es de toda justicia que Tlatelolco, ese espacio en el que cayeron universitarios y politécnicos, pertenezca hoy a la UNAM. Es de toda justicia recordar al rector Javier Barros Sierra. Es de toda justicia señalar a los responsables. En esta explanada hubo una matanza; esclarecer los hechos es el mejor homenaje que podemos rendirles a los muertos y desaparecidos. ¡Qué gran vergüenza mirar la plaza día tras día sin saber cuántos ni quiénes eran! La tarea corresponde a todo México, a cada quien desde su lugar. Es nuestro legado a los universitarios para que la atrocidad no quede impune. Si no lo logramos seguirán los criminales corrompiendo a nuestro país.

Si no hay verdad y justicia, el 2 de octubre del 68 puede asolarnos de nuevo. La universidad es la gran educadora, el barómetro moral de nuestro país, y la primera de sus enseñanzas es la ética. A partir de ella puede construirse el México que todos buscamos. Es la UNAM quien convertirá esta plaza en una lámpara votiva, como pidió José Alvarado.

Texto leído por la periodista, escritora y colaboradora de La Jornada ayer, durante la inauguración del Memorial del 68 en el Centro


Estimado lector, el siguiente ensayo tiene como finalidad de mostrar algunos de los acontecimientos que se dieron durante 1968 y confirmar mi postura en cuanto a que la represión castrista del gobierno de Díaz Ordaz y en su momento de Echeverría, son el inicio del derrumbe del PRI, como partido en el gobierno y no así como partido político, lo que provoca que el 2 de julio del 2000, el triunfo del PAN con su candidato Vicente Fox obtengan un triunfo arrollador.

En efecto, el 68 es el inicio del cambio, no lo detengamos, aportemos y apoyemos al gobernante, exijámosle lo que como ciudadanos nos corresponde, no importa si es PAN, PRI o el soñador PRD, seamos los mexicanos los promotores del cambio y no los partidos con sus intereses mezquinos.

Cordialmente.

Mtro. Víctor Manuel González Durán





En este escrito se aborda lo que en términos generales fue este movimiento estudiantil, ya que apenas se han abierto los expedientes y poder conocer lo que en realidad sucedió o por lo menos acercarnos a una posible verdad, ya que existen muchos intereses que no permiten que se desarrolle una investigación amplia, por lo que es posible solamente conozcamos una parcialidad de lo que pasó, porque como ya sabemos, la historia solo es una y los historiadores son los que la van dando a conocer, talvez a como ellos la entienden y la interpretan a su manera.
CRONOLOGIA DE SUCESOS.
En la investigación del México 68, en esta se relatan las primeras manifestaciones e indicios de descontento externado de el estudiantado hacia el gobierno Federal, cuenta como va tomando fuerza el movimiento, hasta el grado de preocupar tanto al gobierno para hacerlo perder la cabeza, se van uniendo simpatizantes a la causa del CNH, los terribles sucesos del 2 de Octubre y lo que vino detrás de el.
El 22 de julio se registró una pelea entre estudiantes de la Vocacional 2 del IPN y de la preparatoria particular Isaac Ochoterena, en la Ciudadela.
Al día siguiente, en represalia, preparatorianos universitarios apedrearon la Vocacional.
El 26 de julio una manifestación de estudiantes que conmemoraba la Revolución Cubana chocó con otra organizada por la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), que protestaban por la intervención policiaca durante la pelea entre alumnos de la Vocacional 2 y los preparatorianos. La manifestación fue reprimida duramente por la policía. Los días siguientes tuvieron lugar enfrentamientos entre policías y estudiantes.
El 29 de julio la policía y el ejército rodearon planteles escolares de la Preparatoria Nacional y del IPN, sobre todo en el centro de la ciudad. Con un disparo de bazooka fue destruida una puerta colonial de la Preparatoria 1. Los planteles 1, 2, 3, 4 y 5 de la ENP fueron tomados por las fuerzas públicas.( El 1, 2 y 3 de agosto fueron devueltos los planteles a la UNAM).
El 30 de julio, en la Ciudad Universitaria, el rector Barros Sierra izó la bandera nacional a media asta y las transmisiones de Radio UNAM concluyeron temprano, en señal de luto. La policía abandonó las instalaciones de la Preparatoria 5.
El 1 de agosto el rector encabezó una manifestación que, desde CU, recorrió la avenida Insurgentes hasta Félix Cuevas, dobló por ésta hacia avenida Coyoacán y regresó por la avenida de la Universidad al punto de partida, concluyendo con un mensaje del ingeniero Barros Sierra.
El presidente Díaz Ordaz, en un discurso pronunciado en Guadalajara, ofreció su "mano tendida" a quien quisiera estrecharla. Al día siguiente fue formado el Consejo Nacional de Huelga (CNH). El 5 de agosto, una copiosa manifestación estudiantil salió de Zacatenco hasta el casco de
Santo Tomás. La UNAM informó que todas las escuelas y facultades habían reanudado labores, excepto Ciencias Políticas.
Para el 13 de agosto se realizó la primera manifestación estudiantil al Zócalo, que partió del Museo Nacional de Antropología. El movimiento estudiantil planteó 6 puntos como demanda popular, entre ellos, el cese del jefe y subjefe de la policía, general Cueto Ramírez y coronel Mendiolea Cerecero, respectivamente, además de la derogación del artículo 145 y 145 bis del Código Penal en el que se sancionaba el delito de disolución social.
El Consejo Universitario estableció 8 demandas, coincidentes en general con las estudiantiles. Se sumaron al movimiento estudiantes del Conservatorio Nacional y de la Normal Superior. El CNH declaró que la FNET no representaba alestudiantado.
El 22 de agosto el gobierno declaró que tenía la mejor voluntad de dialogar con representantes estudiantiles. Profesores y estudiantes respondieron afirmativamente, siempre y cuando el diálogo se realizara en presencia de la prensa, la radio y la televisión.
El 27 de agosto salió una manifestación desde el Museo de Antropología hasta el Zócalo, donde los estudiantes permanecieron en la plaza e izaron una bandera rojinegra a media asta, que luego fue arriada.En la madrugada, quienes permanecieron allí fueron desalojados por la fuerza pública. Al día siguiente hubo un acto de desagravio a la bandera nacional, al que asistieron trabajadores al servicio del Estado. Nuevo enfrentamiento con fuerzas públicas. Comandos del ejército se apostaron en las cercanías de la Ciudad Universitaria y de Zacatenco.
El 1 de septiembre, el presidente amenazó con sofocar el movimiento estudiantil. El día 7 de septiembre se celebró un mitin en Tlaltelolco. Dos días después, el rector de la UNAM hizo un llamado a la comunidad para volver a la normalidad, sin renunciar a sus fines. Hubo división de opiniones en torno al llamado del rector.
El 13 de septiembre se celebró la manifestación del silencio, a lo largo del Paseo de la Reforma. Se unieron a ella grupos populares.
El 18 de septiembre el ejército ocupó la Ciudad Universitaria. Hubo detenidos. Cabe aclarar que las actividades de investigación y administrativas no se habían interrumpido, así como algunas de difusión cultural. Sólo la actividad docente permanecía interrumpida.
El 19 de septiembre, el rector protestó por la ocupación militar, que duró 12 días.
La Cámara de Diputados, en voz de su líder Luis Farías, atacó al rector Barros Sierra, quien presentó su renuncia, que no le fue aceptada.
La Junta de Gobierno le pidió expresamente que permaneciera al frente de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El 1 de octubre se reanudaron las labores de investigación, administración y, parcialmente, las de difusión cultural. El CNH decidió mantener la huelga escolar.
La tarde del 2 de octubre de 1968, cuando la ciudad guardaba un sospechoso silencio, miles de estudiantes salieron a la calle a protestar contra el autoritarismo gubernamental, que se hacía presente en persecuciones,
secuestros, torturas y asesinatos contra quienes le mostraban públicamente su rechazo, el régimen respondió enviando al ejército y toda su estructura policiaca a reprimir y asesinar a quienes osaron manifestarle su repudio.
Así fue, el 2 de octubre de 1968, esa fué la fecha . . . se celebró un nuevo mitin en la Plaza de las Tres Culturas de Tlaltelolco. Tras una señal luminosa se abrió fuego contra el Edificio Chihuahua, donde supuestamente se encontraba el CNH. Asimismo, se disparó contra la multitud, con un saldo de muchos muertos, heridos y detenidos.
Días después, el CNH anunció que, pese a la represión, el movimiento continuaría. Para entonces habían sido detenidos muchos de sus dirigentes.
El 12 de octubre fueron inaugurados los XIX Juegos Olímpicos, en la Ciudad Universitaria. Para ello, se declaró un periodo vacacional. Después de la clausura de los juegos, la actividad universitaria tendió a normalizarse.
El número de detenidos, entre estudiantes y profesores, era considerable.
La huelga estudiantil concluyó oficialmente el 4 de diciembre. El rector se negó a aceptar un voto de confianza que le otorgó el Consejo Universitario en su sesión del 20 de diciembre. Por último, fue aprobado un informe de demandas que presentó la Universidad con motivo del movimiento estudiantil.
El rector logró pronto que la comunidad universitaria volviera a la normalidad académica y cultural. En el informe presidencial de septiembre, Gustavo Díaz Ordaz asumió toda la responsabilidad de su política en torno al movimiento estudiantil-popular del año anterior. Seguían detenidos los principales líderes del movimiento: Luis González de Alba, Gilberto Guevara Niebla, Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, Sócrates Campos Lemus, así como los profesores Fausto Trejo, Heberto Castillo, Elí de Gortari y José Revueltas, entre otros. La sucesión presidencial fue decidida en favor del secretario de Gobernación, licenciado Luis Echeverría Alvarez, quien desarrollaría una campaña electoral exhaustiva.
A fines de mayo de 1971 surgió un conflicto entre el gobierno de Nuevo León y la Universidad Autónoma del Estado. El estudiantado neoleonés pidió apoyo
al de la República. En el Distrito Federal hubo respuesta positiva de parte del sector estudiantil de la UNAM y del IPN. La agitación creció durante los primeros días de junio. La crisis aumentó en Nuevo León.
Se programó una gran manifestación para el jueves 10 de junio en las zonas aledañas al casco de Santo Tomás, principalmente en la Ribera de San Cosme. Pese a que se difundió la noticia de que el gobernador Elizondo había renunciado, se decidió llevar a cabo la manifestación. No acababa de empezar cuando los estudiantes fueron atacados por un grupo paramilitar denominado "los halcones". La policía había acordonado la zona desde Insurgentes Norte y Manuel González. Nadie se responsabilizó del ataque y se negó la existencia del grupo paramilitar. De inmediato procedió la renuncia del jefe de la policía, Flores Curiel, y la del Jefe del Departamento del Distrito Federal. Nunca se deslindó quiénes fueron responsables de los hechos. Las únicas víctimas ciertas fueron los jóvenes caídos.
La crisis política posterior fortaleció al presidente, quien recibió el respaldo de connotados intelectuales, que plantearon la disyuntiva: "Echeverría o el fascismo". El presidente, poco a poco, fue desarrollando una política de deslinde radical con su antecesor, así como su estilo personal de gobernar. En política internacional se inclinó hacia la posibilidad de formar un bloque independiente y de fortalecer al Tercer Mundo. En la política interior renació el populismo. Pronto dio la amnistía a los presos políticos de 1968 y a algunos de ellos los llamó a colaborar en su gobierno.
El 14 de marzo de 1975 el presidente de la República, Luis Echeverría, acudió a inaugurar el año lectivo, como se acostumbraba hasta el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. El acto tuvo lugar en la Facultad de Medicina de la UNAM, a donde asistió una multitud. Al final de la ceremonia una piedra alcanzó la frente del primer mandatario.


DESPUÉS DEL 2 DE OCTUBRE.
En la ciudad de Nueva York, en el sexto piso del numero 50 de la plaza Rockefeller se encuentra la "Fotobiblioteca" de la AP (Prensa Asociada). En el archivo fotográfico de ésta agencia, el 68 mexicano descansa en un folder delgado.
Adentro se encuentran fotos y negativos que captan diversos momentos del movimiento.
Sin duda, este suceso atravesó barreras y tampoco podemos dejar de lado los diversos comentarios que se sucedieron en torno al caso. Al menos dos periódicos estadounidenses y una revista francesa publicaron esta secuencia gráfica.
El diario The Washington Post, la publico en su edición del 3 de octubre, en la pagina 10 de su primera sección:
"Un hombre y una mujer pedían ayuda, mientras una tercera persona yacia muerta a su izquierda, momentos después, la mujer fue muerta; el hombre también murió".
A su vez en el diario Los Angeles Times aparece en la edición del 4 de octubre, en primera plana. "la muerte llama dos veces" y explica desde su punto vista el mismo suceso:
" Un hombre y una mujer se abrazan en un balcón de la ciudad de México, donde quedaron atrapados en una balacera. Otro hombre, a su izquierda, esta muerto. Al centro, la mujer, que ha sido herida, baja la cabeza, mientras su compañero la levanta; él ha muerto. Ella sobrevivió"
La señorita Falleci, periodista italiana, herida en el lugar de los hechos, relata el terror que vivió en México y califico al enfrentamiento como una " cosa terrible e increíble". Es identificada como la mujer en las fotos de la Prensa Asociada (antes mencionadas), tomadas por Díaz a pesar de que los soldados impedían que se tomaran fotos y confiscaban a su paso cámaras y las propias películas fotográficas.
El belga Claude Klejman, del vespertino Le Monde, cuenta:
"A la inversa de la versión dada por la mayoría de los diarios mexicanos, en este momento no se disparo un solo tiro desde los edificios que rodean la plaza, ni tampoco de las azoteas. En cambio, entre la multitud se ven hombres vestidos de civil, con un guante blanco en la mano izquierda, que hacen señales a los militares. Después de esas señales, estos últimos abren un fuego nutrido contra la multitud. Los soldados van llegando de todas las calles. Habrá mas de 5 mil... estos soldados matan. La mayoría de los estudiantes ayudan a las mujeres a escapar, las protegen. ¿Cuántos muertos? ¿Cincuenta... doscientos?"
Finalmente éstos son los relatos de un par de periodistas extranjeros, ahora lo importante es saber que pensaron los mexicanos, todos aquellos comunicadores que siguieron día a día la evolución de esta protesta que desemboco en lo que todos ya conocemos. Por esto citamos a uno de "Los Grandes" dentro de ese medio, al licenciado Jacobo Zabludovsky.
El 3 de octubre de 1968, al día siguiente de la matanza de Tlaltelolco, Jacobo Zabludovsky recibió una llamada del Presidente Gustavo Díaz Ordaz en las instalaciones de Telesistema Mexicano (hoy Televisa). El presidente le reclamo a don Jacobo que en el noticiero de la noche hubiera aparecido en pantalla usando una corbata negra. Díaz Ordaz estaba muy molesto. Don Jacobo Zabludovsky le explico: " señor presidente yo uso corbata negra desde hace años. . .".
Esta anécdota es para mostrar de que manera todos los medios fueron sometidos a una estricta vigilancia y censura por parte de las autoridades castrenses del sexenio de Díaz Ordaz. Estaban empeñados en que en ninguno de los medios de comunicación diera una información que el gobierno considerara excesiva y dañina para su ya deteriorada imágen.
El propio Lic. Zabludovsky afirma que de todos los noticieros del momento el mas importante era el "Excélsior". Es por este motivo que nos referiremos a un par de artículos de la época.
El 3 de octubre de 1968, surgen las primeras declaraciones del director de relaciones de la presidencia y el articulo se titula:
" 20 MUERTOS, 75 HERIDOS Y 400 PRESOS"
A la una de la madrugada los corresponsales extranjeros fueron trasladados a la residencia presidencial de Los Pinos en dos autobuses especiales. Allí se efectuó una rueda de prensa en la que no de manera oficial se dio amplia información a los periodistas del exterior.
El señor Fernando M. Garza, director de Prensa y Relaciones Públicas de la Presidencia de la República, dijo ante poco más de 60 periodistas y corresponsales extranjeros que en los disturbios del día anterior hubo "Cerca de 20 muertos, 75 heridos y más de 400 detenidos".
Afirmó que la intervención de la autoridad, en la Plaza de la Tres Culturas, "acabó con el foco de agitación que ha provocado el problema".
La entrevista de Garza con los periodistas extranjeros ocurrió poco después que los corresponsales, mediante el señor Raimundo Cuervo, insistieron en obtener información oficial sobre los acontecimientos. Otra de sus afirmaciones fue:
"Se garantiza la tranquilidad durante los Juegos Olímpicos. Hay y habrá vigilancia suficiente para evitar problemas".
Por su parte, El secretario de la Defensa Nacional, general Marcelino García Barragán, dijo en una conferencia de prensa:
"No se decretará el estado de sitio; México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando".
De esta manera el gobierno establece claramente que fue una decisión que debía tomarse ya que la mayoría del pueblo mexicano lo que busca continuamente es la paz y la tranquilidad. Así, hace un llamado a los padres de familia para que controlen a sus hijos, mientras que en los hospitales de la ciudad decenas de estudiantes están en calidad de detenidos y serán puestos a disposición del procurador general de la República. Sobre las medidas de seguridad afirmo:
"Esto puede repercutir; pero no creo que se repita; no permitiremos más desórdenes. Creo que los padres de familia van a atener el llamado que les hemos hecho. No se puede permitir que sigan quemando vehículos del servicio público y cometiendo tropelías. Se continuará patrullando la Plaza de las Tres Culturas y las zonas donde hubo disturbios."
Pero ¿ qué fue lo que realmente paso? Nadie lo sabe con precisión, es por esto que he decidido mostrar apoyarme en el relato de Miguel Angel Martínez Agis publicado en el periódico Excélsior el 3 de octubre del 68, el articulo se titula "Edifico Chihuahua": 18:00 hrs.
Tercer piso del edificio "Chihuahua". Poco más de 10,000 personas en la Plaza de la Tres Culturas. Tres estudiantes han usado el micrófono. Uno de ellos para las presentaciones, otro del Politécnico y uno más de la Universidad.
En el balcón central del edificio están los periodistas (Fallecí), algunos fotógrafos y camarógrafos. Reporteros y corresponsales extranjeros. Los oradores atacaron a los políticos, a algunos periódicos, inclusive llegaron a proponer el boicot contra un diario capitalino. Entre aplausos fueron recibidos unos obreros. Se dijo que eran ferrocarrileros. Exhibían una manta que decía: "Los ferrocarrileros apoyamos el movimiento y desconocemos las pláticas Romero Flores-GDO". Inclusive algunos de ellos anunciaron la iniciación de paros escalonados.
Cuatro luces de bengala de color verde cayeron sobre los espejos de agua.
Eran las 18:10 horas. Varios centenares de agentes de la Policía Judicial, de la Procuraduría General de la República, de la Dirección Federal de Seguridad llegaron y gritaron a los periodistas: "¡Bájense!" Llevaban las pistolas en la mano.
Los mismos agentes decían a los estudiantes: "¡Alto aquí. Nadie se mueve..!" Se inicia el tiroteo.
Los periodistas apenas alcanzaron a bajar. Se inicio una intensa balacera.
Disparos al aire, ráfagas de ametralladora. Carreras de todos. Los elevadores atascados, los agentes cubrieron las dos escaleras de acceso.
Abajo, en la plaza, la gente se arremolinaba. Caía, se despeñaba sobre las escaleras de piedra frente a la iglesia de Santiago Tlaltelolco. Por los altoparlantes se escuchó: "¡No se vayan. No se vayan..!" Al mismo tiempo, por un costado del edificio de Relaciones Exteriores entra el Ejército. Más disparos. En este tercer piso son detenidos unos cuarenta estudiantes del Consejo Nacional de Huelga. Oscurecía. No había luz en el edificio.
Sócrates está entre los apresados. Esposados, agazapados, pegados a la pared de las escaleras, impulsados por gritos de los propios agentes, dos periodistas bajan al segundo piso. Unos quince o veinte minutos, mientras la balacera continuaba sin cesar.
Agentes y periodistas, juntos, contra la puerta del departamento 210. La chapa cedió. No había nadie. Sus moradores huyeron. En el pasillo del departamento hay dos teléfonos, y todos quieren usarlo. Siguió el desfile de seis heridos: tres policías de la Judicial y tres de la Federal de Seguridad, además de Oriana Fallaci y una mujer grávida, con su hijo de doce años.
El jefe de la DFS habla por teléfono. "¿Hay francotiradores?" Por teléfono el mismo jefe de la DFS informó:
"Aquí sólo nos movemos y nos disparan. Hay francotiradores. Necesitamos que manden un convoy de ambulancias civiles para ver si los dejan pasar y saquen los heridos. Que vengan con las sirenas abiertas para mostrar que son ambulancias..."
2 de octubre...no se olvida, de eso no cabe duda y por ese motivo marchas posteriores se denominaron así al igual que el articulo de Martha Anaya escrito años después.
La marcha fue impresionante. Unos volvían 25 años después; los más pisaban la Plaza de las Tres Culturas por primeras vez. Pero los viejos líderes pintando canas. Emociones encontradas: tristeza, orgullo, nostalgia. Testigos de una lucha que aún no muere....
Entre ellos mismos se miraban, se reconocían. Recordaban. Se abrazaban al caer la noche. Miraban aquellos muros del templo que quedaron manchados de sangre. Los terrenos por los que se arrastraron para salir de Tlaltelolco hace años. Las veces que se levantaron para correr y que otros no pudieron ya hacerlo.
La citas para esta marcha convocada por el Comité Nacional de Huelga fue el Zócalo de la ciudad de México. Cuatro de la tarde.
Pero desde mucho antes, la gente comenzó a llegar. Jóvenes y más jóvenes aparecían por las calles, bajaban de autobuses que habían tomado, brincaban y corrían en torno de la Plaza de la Constitución, mientras las puertas de Palacio Nacional se cerraban y el astabandera quedaba desnuda.
Estudiantes de economía, de la Facultad de Estudios Superiores, de Bachilleres, de la Escuela Nacional de Antropología... Ahí mismo se terminaban de pintar mantas. Y volvían a escucharse las viejas consignas:
"¡Gobierno-farsante-que-matas-estudiantes"! ¡Sí-que-re-mos-la-verdad, de-mo-cra-cia-y-li-ber-tad", "No-que-no, sí-que-sí, ya-Vol-vi-mos-a-sa-lir!", "¡El-pue-blo,-u- ni-do,-Ja-más-se-rá-ven-ci-do!"
La plaza estaba repleta, para entonces pasaban de las ocho de la noche. La gente partía rápidamente. La Plaza de las Tres Culturas quedaba tapizada de flores rosas rojas, claveles blancos, zempazúchil, de veladoras encendidas.
Fue entonces cuando una mujer mayor y su hijas llegaron hasta la mitad de la Plaza. Llevaban un ramo de claveles rojos. Se inclinaron y comenzaron a acomodar las flores. ¿Perdieron ustedes algún familiar en el 68? Pregunto Martha Anaya. La mujer me miro asustada. Lo negó de inmediato. Y no quiso hablar más. Quedó ahí... de rodillas... sin mencionar su nombre, sin manifestar abiertamente por qué estaba ahí, así, adolorida... Y han pasado años...
EL INICIO DE LA TRANSICIÓN. "1968"
La trascendencia del movimiento del 68, radica fundamentalmente en la conducta cívico-política que han adoptado los mexicanos (el nuevo ciudadano o el ciudadano renovado) en el acontecer nacional de entonces hasta nuestros días, ello generó que la participación ciudadana en las cuestiones públicas y políticas, sea hoy, gran capital de nuestra incipiente democracia.
Seguramente ahondar en las razones del surgimiento del conflicto del 68 llenaría cuartillas con información por demás interesante, además de pensar en que cada uno de los protagonistas del conflicto, evidentemente, tienen una versión distinta de los hechos, sin embargo, considero que lo que debemos rescatar de ese episodio de la vida nacional es un elemento que en la actualidad, a los jóvenes pareciera no serle familiar: "la conciencia política".
Pensar en el 2 de Octubre de 1968, nos remite a las demandas que exigían los estudiantes al gobierno cumplir, en nuestra opinión, uno de esos puntos que tuvo gran trascendencia y que sobretodo, evidenciaba, el sistema autoritario de gobierno, fue la petición de la derogación del artículo 144 bis y el 141, "disolución social" del código penal del Distrito Federal que era usado como argumento legal para realizar detenciones a diestra y siniestra.
El desenlace en Tlaltelolco, evidentemente, no fue "un hecho aislado", por el contrario parecía ser el común denominador de la reacción del grupo gobernante para resolver los conflictos. El signo de violencia como manifestación de la intransigencia del gobierno fue el elemento principal para solucionarlos. La censura y la corrupción eran escandalosas, según Raúl Álvarez Garín, la misma nota del periódico aparecía varias veces firmada por distintos reporteros, ya que la misma era redactada por la misma Secretaría de la Presidencia.
En 1968 se empezaron a romper patrones de conducta arraigados desde siempre en la sociedad mexicana, patrones de sumisión donde la falta de libertad en todos los sentidos imperaba en el país, por ejemplo, antes del 68, era impensable que un profesor se presentara a impartir clases sin saco y sin corbata; las condiciones sociales en torno al conflicto estudiantil siempre estuvieron ligadas con algún evento político.
Las elecciones presidenciales de 1988, controvertidas en el fondo mismo del pensamiento de los ciudadanos que sufragamos, nadie creyó que el sistema se hubiera caído, simplemente el entonces Secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz lo desconecta y afirma la victoria de Carlos Salinas de Gortari., los diferentes grupos políticos afirman que sus candidatos son los triunfadores: Clouthier por el PAN, Cárdenas por el PRD, no se sabrá, porque además se quemó el ala del Palacio Legislativo en el que se encontraban las actas del proceso electoral en el que como usurpador asume la presidencia Carlos Salinas -cualquier semejanza con el ascenso al poder de Victoriano Huerta es mera coincidencia- lo mismo la muerte del presidente Madero y la del candidato Luis Donaldo Colosio. La muerte de Madero ¡Sí fue magnicidio, era presidente, la de Colosio no lo fue, él era simplemente un candidato, en ese momento ni siquiera tenía un cargo público.
El temor se apodera de la población en las elecciones de 1994, gana por mayoría Ernesto Zedillo, es legítimo en cuanto al sufragio cuantitativo, pero en lo cualitativo no lo es, ya que cuando se vota a favor por miedo, se pierde el valor del triunfo, en seis años nunca se supo cual era el rumbo de Zedillo.
En las elecciones del 2000, el triunfo de la oposición legitima la lucha iniciada durante 1968, lejos de lo que piensan algunos analistas, que el 2 de julio inicia la transición, creo que ésta confirma lo iniciado el 2 de octubre, con la sangre de los primeros luchadores y mártires del modernismo mexicano, de la naciente democratización.

diumenge, 25 de gener del 2009

MÈXIC 68




Continuam sense marxar de Mèxic. Us adjunto tres informacions aparegudes en diversos mitjans en diferents èpoques, perquè de cada vegada van apareixent més informacions sobre la massacre. També hi ha un molt bon resum dels fets aparegut a la wiki i un vídeo sensacional fet per una televisió mexicana que es troben en els enllaços que hi ha al final del post.




Méjico, 1968:
Matanza en la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco)

Méjico, 2 de octubre de 1968. Diez días antes del inicio de los Juegos Olímpicos, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz liquida a sangre y fuego la revuelta estudiantil, entre 300 y 500 jóvenes mueren masacrados por disparos del Ejército en la Plaza de Tlatelolco, también conocida como Plaza de las Tres Culturas. Más de 6.000 son detenidos.

Durante los últimos 33 años, los diferentes gobiernos del PRI mantuvieron la tesis oficial de que fueron los estudiantes quienes iniciaron los tiroteos con francotiradores colocados en los edificios de la plaza. Esa versión fue rebatida por muchos de los protagonistas e investigadores, los testimonios hablaban de lo contrario: de agentes provocadores infiltrados, de gente vestida de civil con guante blanco en la mano izquierda que iniciaron el fuego indiscriminado.

Las fotografías, proporcionadas por un informante anónimo a la corresponsal en Madrid de la Revista mejicana «Proceso», constituyen una prueba inédita e irrefutable de lo que era un secreto a voces: la matanza de Tlateloco fue un sangriento crimen de Estado. Muestran por primera vez las caras de los verdugos, y la acción de los hombres del guante blanco del Batallón Olimpia (siempre negada por el gobierno) así como la perfecta coordinación de éstos con el Ejército. Según el informante, las fotos fueron tomadas por un fotógrafo del gobierno lo cual pone de manifiesto la convicción de total impunidad con que actuaron los verdugos que dejan ser retratados; pero también demuestran que en los archivos oficiales del Estado mejicano debe existir la documentación más que suficiente para conocer las responsabilidades y hacer justicia.

Una vez más, la lucha contra la impunidad en un país hispano puede contribuir no sólo a saldar la deuda pendiente con las víctimas y juzgar a los responsables de los crímenes de Estado; sino a destapar las tramas de la sangrienta represión que en Iberoamérica acaba siempre concluyendo en algún despacho oficial de los EEUU.
Testimonio de la familia de una de las víctimas:
Romper el silencio

Diana Rivera es hermana de una de las víctimas de Tlatelolco, su hermano Guillermo (Chomy) era un adolescente de 15 años en el momento de ser abatido y muerto por tres impactos de bala. Asistió al mitin de Tlatelolco sin pertenecer a ninguna organización.

Ella también se dirigía hacia allí: «Sin embargo, ya no pudimos entrar a la plaza. Los soldados habían bloqueado la zona y nosotros nos quedamos atrás de los tanques. Unos jóvenes que huían nos dijeron: ÔEstán matando a todo mundoÕ. No había necesidad de que nos lo dijeran; nosotros escuchábamos los disparos y olíamos la pólvora.

Pensamos en ese momento que la represión era más selectiva, que sólo se disparaba contra los dirigentes. No imaginábamos que el tiroteo fuera contra el grueso del mitin». Su hermano cayó herido de muerte tras los primeros disparos, supieron que lo habían trasladado a un hospital militar y que allí falleció, persiguieron a la ambulancia que transportaba el cadáver: «Aquella persecución fue una pesadilla, no sabíamos adónde llevaban el cuerpo.

Seguimos a la ambulancia que entró finalmente al edificio del Servicio Médico Forense. Allí vi una de las cosas más espantosas de mi vida: las planchas eran insuficientes, por lo que estaban repletas de cadáveres amontonados, unos encima de otros. Había cuerpos de niños, de niñas, de mujeres embarazadas... Habría algunos 200 cadáveres de gente masacrada. La misma escena cuya foto vi después publicada en la revista ¿Por qué?, que dirigía Mario Menéndez. Esa foto yo la viví. Yo vi esa escena».

Una mentira a cambio del cadáver «Los familiares de las víctimas estábamos apiñados en el vestíbulo del Médico Forense, en la puerta había muchos soldados y policías. Era difícil encontrar un espacio para sentarse. Familias completas llorando; hombres, mujeres, niños. Ahí, en el Médico Forense, nos dijeron que solamente podíamos sacar el cadáver de mi hermano si testimoniábamos, en el acta de defunción, que había muerto por otra causa. Teníamos que elegir: decir una mentira para poder llevarnos el cuerpo, o bien, quedarnos sin él por insistir en la verdad.

No nos quedó más alternativa que dejar asentado que mi hermano murió por otras causas, ahorita ya ni recuerdo cuáles. Llevamos el cuerpo a un pequeño velatorio empezó a llegar gente: amigos, estudiantes de la vocacional que eran todavía unos niños. Llegó también una delegación del movimiento estudiantil. Nos ofrecieron 500 pesos que habían juntado en una colecta. No los aceptamos. Les dijimos que los guardaran para el movimiento.

Ellos hicieron guardia ante el ataúd.» Diana considera que será imposible investigar los hechos basándose en actas ministeriales o en certificados de defunción, puesto que en aquel entonces los familiares fueron obligados a poner otras causas de las muertes. «Más que por las actas, la investigación tendría que guiarse por testimonios de los familiares de las víctimas. Pero entre nosotros nunca hubo contacto. No había esa conciencia del derecho que hay ahora.

Y era tal el miedo a la represión, que los familiares prefirieron callar. Hoy es difícil imaginar el ambiente de terror que había en aquella época, cuando uno podía ser fuertemente reprimido por el solo hecho de asistir a una marcha.» Su esposo Daniel Molina indica que en los días posteriores a la matanza se vivía «un total estado de sitio», por lo que era imposible que los estudiantes realizaran reuniones o asambleas. «Todavía después del 2 de octubre a un compañero lo mataron por hacer una pinta.

Lo mataron por la espalda, en la colonia Obrera. El shock psicológico que sufrió mucha gente fue tan grande, que muchos prefirieron olvidar los sucesos, desterrarlos definitivamente de su mente y creer la versión oficial del gobierno. Muchísima gente tuvo esa reacción. De manera increíble se había esfumado aquella solidaridad y apoyo al movimiento de los estudiantes.»

Crónica del 68

Las movilizaciones llegaron a agrupar a más de 180.000 personas, pese a estar amenazadas por blindados del Ejército. La matanza del 2 de Octubre de 1968 vino precedida de una escalada de enfrentamientos y se enmarcaba en un ascenso de luchas y organización del pueblo mejicano; los estudiantes incluyen en sus reivindicaciones la lucha por las libertades y la denuncia de leyes y actuaciones represivas que impunemente llevan a cabo las fuerzas policiales.

El movimiento se va organizando y radicalizando ante la brutal represión. A finales de Julio, unidades del Ejército mejicano, ante la incapacidad de la policía son utilizadas para reprimir las manifestaciones estudiantiles. La tropa permanece en estado de alerta. La línea oficial del gobierno acusa al movimiento de influencias «extranjeras comunistas», pero las movilizaciones siguen en aumento.

Las manifestaciones congregan a más de 180.000 personas, y junto a los estudiantes caminan ya trabajadores mejicanos. La CIA y el FBI están en el punto de mira de las denuncias del movimiento estudiantil, acusan a algunos profesores y estudiantes de trabajar para ellas. Se forma un Consejo Nacional de Huelga, se comienza a elaborar una lista de estudiantes desaparecidos que integra 25 nombres y se celebran marchas de los estudiantes que han de recorrer las calles junto a los carros blindados; todos los efectivos policiales y varios batallones del Ejército se han puesto en alerta, pelotones de infantería, ametralladoras... la embajada de EEUU la custodian dos pelotones y diez carros blindados.

El 18 de Septiembre el Ejército ocupa la Universidad las personas detenidas en esas fechas suman 1.600 y se sigue empleando a los soldados. La masacre El 2 de Octubre se convoca un mitin en la Plaza de las Tres Culturas. Lo que reclaman los estudiantes es democracia: la derogación de un artículo del Código Penal, el llamado delito de opinión, la libertad de varios presos políticos, la destitución del jefe de la policía y el diálogo público entre el Gobierno y los estudiantes. Ya habían sufrido la represión, las detenciones y denunciaban la existencia de secuestrados y desaparecidos.

La plaza comienza a llenarse, acuden también muchos obreros, niños, mujeres, que muestran su simpatía hacia las reivindicaciones del movimiento, pero los carros blindados del Ejército convierten el lugar en una ratonera, cuando comenzaron los disparos nadie podía escapar de allí. El gobierno intentó ocultar el número de víctimas, la prensa extranjera habló de 500 muertos. Sus familiares se vieron obligados a certificar otras causas de defunción para poder recuperar los cadáveres.

La censura se volvió férrea. Hubo 6.000 detenidos, 2.000 fueron encarcelados, algunos de ellos durante varios años; sin juicio, o con procesos amañados y sin garantía alguna de defensa. El gobierno culpó a «elementos nacionales y extranjeros», los acusó de terroristas y desencadenó una brutal represión que obligó a muchos a exiliarse o abandonar la universidad y que se extendió durante los años posteriores.

La mano del Imperio

La lucha contra la impunidad no es una batalla del pasado, la mano del Imperio sigue estando detrás de las agresiones contra la libertad en cada rincón del planeta

La historia de Méjico ha sentido muy de cerca la vecina presencia de los EEUU. En el siglo XIX, la mitad de su territorio le fue arrebatado tras sucesivas guerras e invasiones. La intervención norteamericana ha sido constante y durante varias décadas sus servicios secretos se concentraron en la persecución y eliminación de líderes y movimiento revolucionarios.

El periódico mejicano Excelsior, publicó hace unos meses las conclusiones de un informe de la CIA, fechado en 1975, según el cual el presidente mejicano Gustavo Díaz trabajaba en total sintonía con la CIA desde que ocupó el cargo de ministro de gobernación. La agencia norteamericana presentaba informes diarios a Díaz para la eliminación de líderes revolucionarios.

En el reportaje de Excelsior también se da cuenta de la participación directa de la CIA y el FBI en el clima de terror creado en 1968: «Quien sí intervino en los sucesos de 1968, además de la CIA fue nada menos que el FBI. En 1968 la actividad terrorista del FBI se intensificó como parte de una ampliación de las operaciones de contrainteligencia en México y, según memorándum de Hoover fechado ese año y enviado al agregado jurídico: «es imperativo preservar a toda costa su cobertura, aunque se tenga que abandonar el plan de intimidación de líderes subversivos».

El movimiento estudiantil denunció sistemáticamente la intervención de agentes infiltrados que trabajaban para la CIA; durante esos años fueron constantes las desapariciones, los secuestros y el ametrallamiento de jóvenes a la salida de los colegios universitarios desde coches camuflados que actuaban con total impunidad; a ciencia cierta que muchos de ellos eran del FBI.

Deben conocerse todos los documentos que implican no sólo a los altos cargos del corrupto régimen del PRI, sino a los responsables últimos de Washington. La lucha contra la impunidad de los crímenes habidos en toda Iberoamérica ha de seguir avanzando hasta destapar todas las tramas que EEUU ha extendido para imponer el terror como método imprescindible en la expansión de su imperio. Pero nadie debe engañarse, esta no es una batalla del pasado para hacer justicia con las víctimas; la mano negra del Imperio sigue medrando hoy en cada rincón del planeta y lo seguirá haciendo hasta que la lucha de los pueblos por la libertad y la justicia los ponga a buen recaudo.

Beatriz Muñoz

Al llarg de 1968, estudiants d'una bona part del món occidental van plantar cara al sistema educatiu i es van revoltar davant els valors i pràctiques de la societat dominant. Sempre des de les universitats, els estudiants van agitar la moral de països adormits i van deixar clar que el conflicte social i generacional ja era inevitable. Tot estava canviant. En Mèxic, els estudiants de les universitats UNAM i IPN no pretenien una guerra, "ni tampoc els interessava el poder polític", segons recorda l'escriptor Carlos Fuentes en Los 68: París, Praga, México (Debate). Igual que a França, reclamaven drets civils, llibertat sexual i més democràcia. Eixe any, les facultats van entrar en vaga i el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, va exigir la llibertat dels centenars d'estudiants que havien estat detinguts en les primeres manifestacions. A l'agost, els estudiants van arremetre per primera vegada contra el president mexicà, Gustavo Díaz Ordaz (líder de la fracció conservadora del PRI). "El meu nom, ofès. El meu cognom, humiliat. El meu estat, la rebel·lia!", era la consigna oficial. En les aules, una pancarta resava: "En cada estudiant dorm un monstre, El problema és deslligar-lo". Al setembre, en la denominada Marxa del silenci, van protestar amb mocadors en la boca i l'exèrcit va acabar envaint els campus mexicans.




2 d'octubre de 1968.
Edifici Chihuaha, Plaça de les Tres Cultures, Ciutat de Mèxic, fa avui 40 anys, dies abans de l'inici dels JJOO que es van celebrar en la capital mexicana. Poc després que l'Exèrcit es retirés de les universitats, milers de persones es reuneixen per a clamar per l'obertura democràtica i rebutjar l'autoritarisme. Per ordre de Luis Gutiérrez Oropeza, cap d'Estat Major, deu franctiradors obren foc des de la torre de Tlatelolco. El foc tancat i el tableteig de les metralladores van convertir la plaça en un infern. Després, uns 50.000 estudiants són detinguts i apallissats, indefensos, nus i envoltats pels soldats que han pres la plaça. Encara no se sap quanta gent va morir aquella vesprada. El Govern va defensar que van morir unes 20 persones, però es va encarregar d'ocultar totes les proves. Segons el Departament d'Estat d'Estats Units, la seua ambaixada va estimar entre 150 i 200 el nombre de morts. Després de la massacre, es va instal·lar una morgue en la tercera delegació del Govern, on anaven arribant els morts amuntegats, cossos en mal aspecte, rematats amb ferotgia, amb les camises aixecades, els pantalons baixats i les cares ensangonades. Així ho van reflectir, a pesar de la confusió, les fotografies publicades en periòdics crítics com El Universal.




Qui va organitzar la massacre?
Al capdavant de Mèxic es trobaven Díaz Orgaz i el seu secretari de Governació, Luis Echeverría. Temerosos d'una revolució que acabés amb el seu mandat, van culpar els estudiants de provocar l'enfrontament i els cadàvers van desaparèixer en una fossa comuna. Unes 1.500 persones van ser empresonades fins a l'amnistia de 1971 i, durant anys, el poder judicial va rebutjar jutjar-los. En 2006, es va desestimar una demanda al·legant que els delictes havien prescrit. Luis Echeverría, únic imputat viu, va dir recentment: "No tinc res de què demanar perdó o ser perdonat". Els successos van deixar una ferida que encara avui continua oberta. Molts analistes coincideixen que el país va quedar dividit i cataloguen els successos com detonadors de la transició democràtica. Mèxic no oblida: durant una setmana, tres deixants dissenyades per l'artista Ximena Labra homenatjaran les víctimes en la Plaça de les Tres Cultures.

FUE UN DOS DE OCTUBRE
Jesús Ramírez Cuevas

Fotografías inéditas de las víctimas de la matanza del dos de octubre de 1968 en Tlatelolco. Ese día el Ejército y la policía política dispararon contra una multitud desarmada, convocada por el movimiento estudiantil. Las dramáticas imágenes registran un momento histórico y son testimonio irrefutable de hechos que aún lastiman la conciencia nacional. Salvadas del olvido decretado por el poder y rescatadas de algún archivo policial, su publicación está animada por un compromiso con la verdad y la justicia, para que en México no se repitan tragedias como la de la Plaza de las Tres Culturas. Los muertos de las imágenes acusan a los responsables desde el silencio




A 37 años del trágico episodio de la historia mexicana, se siguen negando la verdad y la justicia. El poder judicial sigue siendo el obstáculo para juzgar a los funcionarios responsables de la matanza de Tlatelolco.

La aparición de nuevas y dramáticas fotografías, rescatadas de archivos olvidados, ayuda a recordar la barbarie planeada desde el poder.

Después de más de tres años de investigaciones, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado solicitó a un juez federal aprehender al ex presidente Luis Echeverría Alvarez, al ex procurador general de la República Julio Sánchez Vargas, y a otros seis ex funcionarios y militares, por su presunta responsabilidad penal en el crimen cometido contra el movimiento estudiantil en 1968. El juez rechazó la demanda alegando que ya prescribieron los delitos.



La joven murió mientras se arreglaba para salir. Como ella, varios vecinos fueron asesinados en sus casas en Tlatelolco ese 2 de octubre. Es la primera vez que se publica una imagen de ello
La versión del gobierno de entonces fue culpar a los estudiantes de provocar el enfrentamiento con el Ejército. Ahora se sabe que el gobierno urdió un plan y ordenó disparar contra una multitud desarmada en la Plaza de las Tres Culturas. Así lo confirman testimonios de soldados, víctimas y testigos de los hechos.

No se sabe a ciencia cierta cuánta gente murió aquella tarde. El gobierno minimizó los hechos y dijo que sólo hubo 33 muertos. En esa explanada hay un pequeño monumento que lleva inscritos 35 nombres (estos años se amplió la lista a más de 40). Existen datos de la prensa extranjera y de fuentes de inteligencia estadunidenses que hablaron entonces de 200 muertos.

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La fotografía lo dice todo. En ella aparecen 11 personas muertas en la morgue de la tercera delegación la noche del dos de octubre de 1968. La mayoría yace tirada en el piso sucio y manchado de sangre. Muchas llevan la camisa levantada y el pantalón bajado, alguno más quedó con la mano estirada, tal como los dejaron los policías que ahí los depositaron. Algunos perdieron los zapatos y tienen el rostro ensangrentado.

El lugar estaba lleno de cuerpos. A esa delegación, ubicada a un lado de la Lagunilla, llegaron por lo menos 23 muertos de Tlatelolco. Hay otras fotografías de Manuel Rojas de ese lúgubre lugar que muestran a otras 12 víctimas (publicadas por El Universal en 2002).



Los muertos de Tlatelolco hacinados en una ambulancia. "Esos cuerpos están dando mal aspecto, échenlos para debajo de la plaza", ordenó un oficial a un soldado Fotografía Comite 68
La foto revela también otras cosas. Las heridas hablan de la saña con que fueron abatidos, su hacinamiento añade el desprecio que sus victimarios sentían por ellos. Al negarles un trato humanitario, se ratifica la versión oficial que culpa a las mismas víctimas del crimen cometido.

Otra placa registra al menos cinco cuerpos amontonados en una ambulancia improvisada. Los policías revisan los registros antes de franquearles el paso con rumbo desconocido.

Distintas fotografías muestran, desde distintos ángulos, a una mujer joven muerta esa tarde aciaga, dentro de un modesto departamento de un edificio de Tlatelolco. Las placas fueron arrancadas de un archivo policiaco.

El cuerpo de la joven está tendido entre una cama y un ropero. Su mano cerrada sostiene un peine, lleva un collar de cuentas, el suéter puesto y una impecable blusa clara, como si se preparara para salir. El cuerpo está girado, las piernas cruzadas y algunas manchas oscuras salpican su ropa y rostro. Sobre el piso de madera, debajo de su testa nace un charco de sangre que se confunde con su cabellera. Una bala le atravesó la cabeza.

Se sabe que hubo muertos y heridos en los departamentos de varios edificios de la unidad habitacional Tlatelolco, pero no se conocían fotografías.

Los muertos

La cifra oficial de muertos decretada por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz y su secretario de Gobernación, Luis Echeverría, fue de 33 personas.



A la entrada del edificio Chihuahua, donde decenas de jóvenes fueron puestos de espaldas contra la pared. Los vigila un soldado con rostro de niño, que lleva su fusil al hombro y su cartuchera al cinto
Según informes de la Dirección Federal de Seguridad encontrados en el Archivo General de la Nación, se menciona a 31 fallecidos, 26 de ellos por arma de fuego.

El dato revelador de los documentos es que 22 personas murieron por disparos de trayectoria horizontal, sólo cuatro con trayectoria descendente (por disparos desde lo alto de un edificio) y tres más por bayoneta militar.

Esta descripción forense contradice la versión del gobierno que quiso inculpar a los estudiantes declarando que la mayoría había muerto por disparos hechos desde lo alto del edificio Chihuahua, donde también estaban apostados los miembros del Batallón Olimpia.

Sin embargo, de acuerdo con sus propios registros de entonces, la mayoría de las víctimas contabilizadas por el gobierno murieron por balas expansivas disparadas por los soldados que ocuparon la plaza.

De esos 25 hombres y seis mujeres asesinados, la mitad eran jóvenes de entre 13 y 20 años, aunque sólo 12 eran estudiantes.



Tanques frente a Palacio Nacional. Tras el acto oficial para izar la bandera en el Zócalo el 28 de agosto, la muchedumbre fue dispersada por 14 tanques y soldados que salieron de Palacio Nacional
Según testimonios, al Servicio Médico Forense llegaron por lo menos 40 cadáveres, pero hubo más en otros sitios como la tercera delegación.

Hace diez años el Departamento de Estado de Estados Unidos desclasificó documentos secretos de inteligencia donde señala que en 1968, la embajada de ese país en México había calculado entre 150 y 200 el número de muertos.

El gobierno registró cuánta gente murió esa tarde, pero ocultó las evidencias y borró las pruebas. No obstante, la memoria del hecho persiste y, de cuando en cuando, aparecen nuevas pruebas que se creían perdidas.

Al día siguiente se informó a la ciudadanía que los mismos estudiantes habían matado y herido a sus compañeros y a soldados. Hoy ya nadie lo cree.

El fantasma de las víctimas sigue persiguiendo a los verdaderos asesinos.



http://video.aol.com/video-detail/viejoblues-la-matanza-de-tlatelolco/449638676/?icid=VIDURVENT04

http://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_estudiantil_de_1968_en_México

dissabte, 24 de gener del 2009

COMENÇAM







Arrenca aquest bloc destinat a recuperar, a poc a poc, la memòria dels seixanta, i molt especialment la del 1968, un any que tanca i obre moltes portes i molts canvis i un any del qual som hereus tots nosaltres en major o menor mesura. Més de quaranta anys després és necessari recordar aquell any, aquells anys, i cap aquí anirà el meu treball de curs d'Ètica i Filosofia Política. Evidentment, tots aquells de vosaltres que hi volgueu contribuir en forma de comentari o enviant-me un correu o fent-me arribar material, hi sereu molt benvinguts. La memòria no pot ser una cosa individual, ha de ser col·lectiva, i per això vos convid a participar en aquesta memòria del 68, en aquesta memòria del nostre món contemporani. Així doncs, comencem. I primer de tot, una imatge de Mèxic. Perquè els 68 són múltiples i sovint oblidam els morts.